Me tomé un vasito de Legui y me acordé lo que una mujer me dijo una vez, minutos antes de separarnos para siempre: “Es que vos me decís siempre tantas cosas lindas, que me hiciste pensar que merezco algo mejor.”
Qué vértigo da estar en ese momento de la vida en el que si aparece un super villano y destruye todo lo que te hace feliz, te convertís (seguro) en The Punisher.
Cartas de amor que dije había tirado

No las tiré. Acá están. Porque nadie debería pedirle a nadie que destruya su propia historia.
Is Good Enough For Me
Recuerdo el momento exacto en el que me enamoré de María. Fue cuando sonó este tema en la computadora y ella, saliendo del trance somnoliento del abrazo postcoital, dijo con gozo juvenil: “¡Los Goonies! ¡Qué buena película!”. Esa noche le hice el amor como nunca nadie jamás podría habérselo hecho.
Está mirando Tinelli. Cada vez que entro en la habitación, lo cambia, culposa. Desearía que no me tomara tan en serio.
Mujer edulcorante
Ama como la sacarina, con dulzura artificial.
